sábado, 7 de enero de 2017

Una pesadilla cada noche por una discoteca sin licencia en Chamartín

Discoteca Bucca, en la calle Juan Ramón Jiménez, 26. SERGIO GONZÁLEZ VALERO
 
Los vecinos de la calle Juan Ramón Jiménez denuncian la inacción del Ayuntamiento contra el club Bucca
 
ROBERTO BÉCARES
Madrid
 
RODRIGO SALAMANCA
Madrid
 
 
Los vecinos llevan meses protestando, por los ruidos de los jóvenes haciendo botellón a la entrada, por «daños al mobiliario urbano», por «la suciedad», por «amenazas» a los propios residentes y por lo que, a su juicio y del PP, es aún más grave: porque todo viene derivado de Bucca, en la calle Juan Ramón Jiménez, un local que funciona como discoteca sin licencia, y que incluso sigue operativa pese a que la Policía Municipal ordenó su precinto el 29 de noviembre.
«Antes, ese local era un tablao flamenco, que tenía una licencia de restaurante espectáculo. Con esa misma licencia los propietarios de la discoteca abren hasta las seis de la mañana, algo que no pueden hacer. Los vecinos han hecho lo imposible durante todo este tiempo por cambiar la situación porque el ruido hasta altas horas de la madrugada es insufrible», asegura la concejal Isabel Martínez, del grupo popular dirigido por Esperanza Aguirre.
Por ello, la concejala sacó el tema ya en una Junta extraordinaria del distrito de Chamartín el pasado 12 de julio, y solicitó, además, una petición de información a la portavoz del Gobierno, Rita Maestre, sobre el tema, pero sin obtener resultados hasta la fecha, lo que hará que lleve el tema al próximo Pleno de la Junta otra vez.
«Los dueños del local saben que lo están haciendo mal, pero les da igual», señala Ignacio, portavoz vecinal. Junto con el resto de residentes logró que el Ayuntamiento, en verano, instara a los propietarios a que generaran una nueva licencia acorde con su uso. Al no hacerlo, el Consistorio realizó una orden de precinto hace casi un mes.
Según los vecinos, el precinto «se lo han saltado» usando el truco de pedir una «declaración responsable» de la Comunidad de Madrid, lo que les permite entretanto seguir en activo, y además abren las puertas incluso a horarios que no tendrían permitidos, como la hora de la comida.
Fuentes municipales confirman que el día 29 de noviembre precintaron el local, y que desde el Ayuntamiento se hace un seguimiento «para controlar las actividades ilegales» derivadas de la apertura del local, como levantar actas cuando se salta el precinto, o multar a jóvenes que hacen botellón u orinan en la calle. Recuerdan además que al pedir declaración responsable a la Comunidad, que se ejecutó el 2 de diciembre, «se anula el precinto de actividad al ser amparada por la Comunidad».
Los vecinos no entienden la inacción del Consistorio, debida «a una descoordinación absoluta por parte del concejal [Mauricio Valiente] y la Agencia de Actividades». «Cuando les pedimos que aumenten la presencia policial dan muy buenas palabras pero no se traducen en hechos. Todo esto está produciendo un efecto llamada, porque locales de la zona que antes eran restaurantes y bares se están convirtiendo en locales de copas», precisa el portavoz vecinal.
«Esto es un despropósito y una desidia municipal. Algo intolerable porque ya estamos hablando de un local, precintado, que sigue abriendo, con grandes concentraciones de personas y altísimo riesgo para la seguridad de las decenas de personas que acuden todos los días hasta altas horas de la madrugada y los vecinos que, día sí y día también, tienen que soportarlo», señala la edil del PP, que pide a Javier Barbero que actúe para que se cumplan las normativas municipales «porque estamos ante un posible delito contra la seguridad».

La versión del local

En Bucca, por el contrario, sostienen que el local sí cuenta con amparo legal para poder levantar el cierre porque tras la desestimación por parte del Ayuntamiento de Madrid de la primera declaración responsable para su apertura, la que derivó en el precinto del 29 de noviembre, tres días después se presentó una nueva declaración responsable. Este documento, según señalan en el entorno de la discoteca, no ha recibido aún respuesta de los servicios municipales, por lo que haría las veces de "licencia" mientras no sea desestime, si llegara el caso, informa Marta Belver.
"El problema radica en la interpretación restrictiva de la normativa que está haciendo la Agencia de Actividades", apunta el portavoz de la Plataforma por el Ocio, Vicente Pizcueta. "Hay una gran controversia sobre qué se puede permitir y qué no a un restaurante espectáculo, como es este caso, y sobre los aforos, con los que se está incumpliendo la propia instrucción interna del Consistorio para su racionalización", asegura.
Pizcueta reconoce la existencia de "actitudes incívicas" por parte de la clientela habitual del Bucca, pero asegura que la discoteca "no tiene abierto ningún expediente sancionador por ruido" y que "cumple con los requisitos de insonorización". En este sentido, destaca el "esfuerzo" de los propietarios del negocio por "hacer campañas de concienciación y mediación" con los "jóvenes de clase alta" que acuden a su establecimiento para tratar de minimizar las molestias a los vecinos de la zona.
"Lo que no puede ser es que ante un problema de orden público lo que se haga es machacar al local", afirma el portavoz de la Plataforma por el Ocio. "Es necesaria una actuación coordinada con la Policía y el Ayuntamiento para solucionarlo y la Junta Municipal de Chamartín no ha estado a la altura de las circunstancias", añade.
Asimismo, Pizcueta denuncia la "campaña de acoso de los vecinos" a la discoteca, "tanto por medios lícitos como ilícitos", que "está provocando una escalada de violencia y agresiones". En este sentido, asegura que Bucca ha denunciado ante los tribunales que el portero de la finca les "vacía los cubos de basura delante de la puerta" y que se han llegado a registrar escenas como "el lanzamiento de una pila" desde una de las ventanas del inmueble a una joven "que hizo necesaria la intervención del Samur".
 
Fuente: El Mundo

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