jueves, 20 de julio de 2017

¿Madrid en la senda de la fractura social?

  • Artículo de opinión de Jaime Cedrún, secretario general de CCOO de Madrid
20/7/2017


El martes pasado presenté públicamente un minucioso estudio sobre la estructura salarial de la Comunidad de Madrid. Con datos oficiales como argumento esencial quedan confirmadas las conclusiones que desde CCOO de Madrid venimos apuntando desde principio de año. Es decir, la salida de la recesión en Madrid no ha implicado el final de la crisis. Los datos macroeconómicos demuestran una disminución de los salarios y un aumento de las desigualdades, que se refleja en el aumento de personas pobres en la región.
No es objetivo de estas líneas volcar una riada de datos macroeconómicos, pero algunos resultan muy esclarecedores. La Comunidad de Madrid es la más rica de España con un aumento de su Producto Interior Bruto (PIB) en 20.000 millones de euros durante los últimos tres años.
Paralelamente, los salarios se han reducido en un 20 por ciento desde el año 2008. La cuestión es, por lo tanto, a dónde va a parar esa riqueza. Según los últimos datos oficiales disponibles, en Madrid hay más de 600.000 trabajadores y, fundamentalmente trabajadoras, con ingresos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Para hacernos una idea comparativa, supondría al equivalente a toda la población de Luxemburgo.
Pero la escandalosa cifra adquiere tintes trágicos cuando constatamos que 400.000 de esas personas pueden ser consideradas “pobres”. Además, son 700.000 mil quienes cobran menos de mil euros mensuales. Es decir, esa inaceptable condición de “mileuristas” previa a la crisis se ha desbordado en la región más rica.
Con este panorama resultan inaceptables las reticencias de la patronal para llegar a un acuerdo sobre salarios en el ámbito estatal. Algunos dirigentes empresariales están evidenciando muy poca vergüenza cuando ignoran que mientras en el último semestre la productividad de los trabajadores ha crecido un 1,3 por ciento, el salario medio por hora se ha reducido un 4,5 por ciento.
Sin duda, las reformas laborales han cumplido con su inmoral objetivo. Fueron creadas para devaluar los salarios durante la crisis y siguen realizando su función durante la etapa de recuperación. Es decir, su derogación es ya imprescindible.
Las reformas laborales son las últimas responsables de la dualización salarial en el mercado laboral madrileño, con un importante número de trabajadores con salarios muy bajos, vinculados a sectores con poca o nula productividad, que generaban muchos empleos pero muy poco productivos (construcción, comercio, hostelería, servicio doméstico, etcétera). En el otro polo, más reducido, se encuentran trabajadores cualificados, técnicos profesionales, directivos, además de altos cargos de las administraciones públicas; con salarios medios y altos, que provocan una media salarial madrileña muy superior al resto de regiones.
Asimismo, este escenario pone de manifiesto la agudización de la brecha salarial de género. Una brecha salarial que se ensancha según desciende la escala salarial. Así, en la escala alta salarial, las mujeres ganan como media un 83 por ciento de lo que ganan los hombres; en la escala media, un 79 por ciento y en la escala baja (donde se encuentra el 67 por ciento de las mujeres), alcanza el 63 por ciento. En este deprimente escenario se encuentra también la juventud con un salario medio inferior a los 700 euros entre quienes son menores de 25 años.
La cronificación de la pobreza y el incremento de las desigualdades sociales alentadas por las reformas laborales también tienen como origen en Madrid la expulsión de trabajadores de la negociación colectiva. En 2008 eran 914.700 los trabajadores bajo cobertura de algún convenio, cifra que se reduce a 626.800 en 2015.
Nadie puede negar, por tanto, que la región está protagonizando un crecimiento tan radicalmente desequilibrado como injusto que puede llevar a una fractura social y dar lugar a un posible conflicto social.
Evidentemente, las Comisiones Obreras de Madrid no vamos a consentir continuar por la senda del desequilibrio y la desigualdad. Nuestra apuesta pasa por conquistar una sociedad con salarios dignos, que avance y pueda mirar al futuro con optimismo. Por ello, este mismo año debe revisarse el Salario Mínimo Interprofesional hasta los 800 euros. Asimismo, debe derogarse la reforma laboral para favorecer un nuevo marco de relaciones laborales en el que la negociación colectiva sea fundamental.
Un último elemento imprescindible es que los Presupuestos para el año 2018 sirvan para recuperar los salarios de los empleados públicos, el empleo público perdido, el poder adquisitivo de las pensiones y las inversiones.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO

Fuente: madridiario

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