sábado, 14 de octubre de 2017

Burguesía Española versus Burguesía Catalana: la pantomima recurrente

Por Agencia Afni




Y que las clases populares no aprenden. Ni siquiera una parte significativa de la militancia concienciada.

España nos roba”, el mantra de la derecha seny repetido durante décadas. “Cataluña es insolidaria, egoísta, y privilegiada”, uno de los ejes aglutinadores de la base social de la derecha española. Ello ha llevado al PP a una repulsa general entre toda la población de esa parte del Estado; toda la izquierda o progresismo, evidentemente, y también la mayoría de la derecha como Dios manda, nacionalista o pasota al respecto. Un antagonismo constante PP-CiU(PdeCAT) que se contradecía con la realidad (1): dos partidos con la misma ideología, mismo modelo económico y social, igual base electoral y posicionamiento que debe tener España en el mundo (en Pedralbes no se solía estilar el término Estado Español). Que además entre trifulca y trifulca, luego acababan como socios de gobierno y pactando lo fundamental. Así ha sido desde 1978 hasta hoy.

A poca retentiva y bagaje histórico que lleve cualquiera de ustedes en el mundo de la política, se acordarán del Plan Ibarretxe, en este caso proveniente de Euskadi. Una incendiaria propuesta soberanista que tras su polémica hasta la llegada al Congreso, fue rechazada, y no se volvió a hablar de ella. ¿Actuó con algún tipo de represalia el PNV (la peculiar y menos convencional burguesía vasca) contra la afrenta del hemiciclo español? ¿Qué pasó después? NADA. Artur Mas en el 2012 ya dejaba bien claro que su país no tenía sitio en el actual modelo territorial y se veían obligados a marcharse. La cosa no prosperó, el ala progresista del independentismo se impacientó y ya declaraba por aquel entonces “Artur Mas nos ha traicionado” (…). Como si la derecha fuera de fiar en alguna parte del planeta. Un par de años después, se realizó el referéndum del 9-N. Iba a ser el pistoletazo hacia la independencia, “aquella vez sí”, pero de nuevo el honorable y su partido enfriaron y ralentizaron el proceso.. hasta este 2017. ¿Adivinan qué dijo la izquierda independentista?

¿No os parece que la historia se repite de manera cíclica? ¿No os suena cada episodio como un deja vu ya vivido? ¿Apenas nadie se ha parado para reflexionar si esto es un paripé del que se retroalimentan ambas derechas, buscando cada cual un enemigo exterior al que echarle la culpa de todo, y que de paso evite hablar de las mierdas los recortes y gestiones de los que son autores? Pablo Iglesias Turrión (2), un ambicioso profesor universitario con una inmerecida fama de arribista del que he perdido la pista, tenía un programa televisivo de ámbito local. Solía abrir cada edición con un monólogo (3), y refrescando unos conocimientos de historia de los cuales no es único depositario, enumeró varios ejemplos ya anteriores a la Guerra Civil de cómo ambas oligarquías siempre han ido de la mano, de manera posterior a una supuesta confrontación insalvable, acuerdos y sillones en el Gobierno Central incluidos.

“La historia siempre se repite, y a veces como farsa”.

¿Qué ha ocurrido estos últimos meses? La mentada derecha catalana, el PdeCAT, ha decidido ir un paso más allá de los habituales, por dos motivos: por un lado, la izquierda nacionalista parlamentaria se había cansado de que se les hiciera la cama siempre y habían exigido un grado de “compromiso” mayor con la causa. No admitían una nueva marcha atrás (silencio). Por otro, la corrupción flagrante ha llegado a tales niveles que había que elevar el nivel de la apuesta para que la gente fuera solícita y colaborara con la nueva cortina de humo. Estamos hablando nada más y nada menos de la segunda derecha más corrupta de Europa. Pero el partido de Puigdemont jamás ha apostado por la independencia. No lo hicieron las generaciones anteriores de las que son herederos, no lo han hecho sus direcciones precedentes y no lo iban a hacer ahora. Tanto remarcar sus defectos y miserias, que nadie recuerda una de sus virtudes: su inteligencia. Y saben de sobra lo costoso que es levantar un Estado propio, incluso en los supuestos de que no tuvieran impedimentos para entrar en las instituciones europeas o que no sufrieran fugas de capitales. Por no mencionar que no son personas tan idealistas como para estar dispuestas a encarar un delito de sedición. Pero es que además no les hace falta. Se trata de una burguesía que ya vive suficientemente acomodada conviviendo con sus amigos de Castilla como para embarcarse en aventuras que no se sabe cómo van a acabar. ¿¿Acaso no es evidente??

Esto, lo sabe cualquiera que le dedique un mínimo de tiempo a la reflexión, y que se abstraiga de lo publicado para centrarse en lo vivido. Lo sabemos la militancia de izquierdas a nivel estatal acostumbrada a predicar en el desierto, con independencia de las sensibilidades identitarias que alberguen en su interior. Y por descontado, lo sabe el Partido Popular que tampoco es para nada tonto. Esta huida hacia adelante les ha venido de perlas para tapar su negra legislatura y sus escándalos judiciales, y por ello en vez de desenmascarar la farsa han hecho lo que han hecho en el pasado: seguir el juego. Y por tanto, son tan culpables como sus homónimos catalanes de la situación actual.

A esa parte de la izquierda con planteamientos afines en política internacional (ni las CUP, ni ERC), que abogaba por el derecho a decidir, ahora que parece que todas sus pretensiones e ilusiones han caído en saco roto (una vez más), debo preguntarles con dolor cómo han vuelto a tropezar en la misma piedra. Por qué gastan tantas energías en una causa que en el corto plazo y el medio no tiene recorrido, ya que es una postura minoritaria, la de una república independiente por motivos vinculados al sentimiento. Minoritaria dado que NUNCA la derecha, sus aliados imprescindibles para que pueda haber una mayoría en esa sociedad, ha compartido ese sentir y simplemente se mueve por oportunismo.  Barra, egoísmo. Por qué han colaborado de manera tan entusiasta con este circo, si debían saber cómo iba a acabar - a los hechos nos remitimos - perdiendo un tiempo precioso en todas las reivindicaciones y unidad de acción que preocupan a los trabajadores del Estado Español: paro, pensiones dignas, leyes mordaza, prestaciones y servicios públicos. En definitiva, por qué han ignorado la visión desde una perspectiva de clase y centrado sólo en lo nacional.




Pero tampoco voy a exonerar de ninguna culpa a esa mayoría social española, de izquierdas, derechas o apolítica, que una vez más se ha dejado pastorear, y en los bares, avenidas o centros de trabajo ha dejado de lado todas sus penurias cotidianas de las que tiene responsabilidad directa de su gobierno, el Partido Popular, para tirarse de cabeza contra el ogro catalán. De tanto tensar la cuerda, ha faltado un pelo para que esa legión de cuñados incapaz de coger perspectiva o de ponerse del otro lado, acabaran llegando a la conclusión que Cataluña no es que pueda o no independizarse, sino que tal como estaba el patio, ellos mismos la iban a expulsar. Y eso habría sido el peor de los desenlaces.

Mariano Rajoy y Carles Puigdemont son los causantes de haber fracturado este país como lo han hecho (familias, amistades y relaciones sociales en sendos territorios), y del MAL ROLLO que se ha generado entre dos sociedades vecinas y no sabremos si se va a cicatrizar, ni cuándo. El día que la izquierda resurja una de sus tareas deberá ser ajustar cuentas con cualquier persona, partido o institución que haya estado incitando al odio entre sus conciudadanos.

NO SE NOS VA A OLVIDAR.

(2) La ausencia de negrita es buscada.





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